sábado, 25 de febrero de 2017

Capítulo 41

Cuenta Paula:

No solo que me había cancelado la cena a último momento, por un llamado, sino que también lo había visto en la heladería con una pendeja. Si quería tener alguna excusa para estar con esa chica ni era necesario que me cancelara una cena, no podía entender, no podía creer que era igual a todos los demás. Le había pedido un tiempo a mi novio por él, y terminaba haciéndome esto, está bien, no éramos nada pero tampoco faltarme el respeto de tal forma, mínimo un poco cuidarme; encima, había metido a su hermana en todo el lío, de verdad, increíble.
Para completar mi pésimo día, o noche... se apareció Diego en el departamento, y después Pedro, quién escuchó que Diego estaba allí y se fue después de decirme varias cosas.
-De verdad, no entiendo que queres.-le dije a Diego.-
-Estar contigo, entenderte, saber que te pasa.
-Diego, a ver cómo te lo digo, agradezco todos los momentos que pasamos juntos pero ya no siento lo mismo de antes.
-¿Hay un tercero?
-No.-claramente que mentí, y él se dio cuenta.-
-Dale, ¿hay tercero o no?
-¿Tanto queres que te admita que sos cornudo?
-Necesitaba terminar de confirmar mis sospechas, lo que si no entiendo por qué, si lo único que intenté hacer siempre era hacerte feliz y darte todo lo que vos querías.
-Es que ni yo puedo entender el por qué me pasó esto, me gustó otra persona. Perdón.
-¿Puedo saber quién es?
-Mmm... preferiría que no.
-¿Por qué?
-Porque no te interesa, querías saber si eras cornudo, listo te dije que si. Más de eso no voy a hablar.
-Merezco saber quién es.
-No.
-Sabes que si, igual tengo mis sospechas.
-Quédate con tus sospechas porque no me interesan.
-¿Es Pedro? ¿Con tu compañero?
-No sé, no te voy a responder.
-¿En serio me cambiaste por eso?
-Eso, como le decís vos tiene nombre, y creo que merece que lo llames bien. Él no tiene la culpa.
-¿Que no tiene la culpa?
-No, en todo caso acá la única culpable soy yo.-si, me había lastimado pero no iba a permitir que mi ex lo basureara de tal forma.-
-Si él no hubiera aparecido, nosotros ahora estaríamos en perfectas condiciones y no separándonos, además, convengamos que el no puso resistencia para estar contigo.
-La que estaba en falta era yo no él.
-Él si tuviera un poco de respeto no hubiera estado contigo sabiendo que tenías novio.
-Ni te conocía Diego, déjate de joder. Si queres buscar un culpable, acá estoy, soy yo.
-No me entra en la cabeza que lo defiendas, de verdad que no logro entender. Pero bueno, si es lo que vos elegís.
-Perdón, que se yo. Se dieron así las cosas.
-Todo bien, mejor me voy, no te molesto más. Que sean felices.
Ni dos minutos pasaron de que dijo eso, que ya estaba saliendo por la puerta principal. Ojalá se cumpliera lo que había deseado, pero era tan complicado, sobre todo porque ahora, andaba con otra; pero... ¿para que había venido a mi casa? Ahora me dejaba la duda, y necesitaba sacármela, por suerte, teníamos reunión al otro día, y podría aprovechar para hablar ahí... si él no se negaba, obvio.

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jueves, 23 de febrero de 2017

Capítulo 40

-¿Todo bien Pedro?-preguntó mi tío.-
-Ehh... si si, todo bien.
-Quedaste pálido, ¿qué pasó?
-No, nada.
-¿Traigo el helado?-preguntó mi hermana, y todos asentimos.-Pepe, acompañame.
Fuimos a la cocina, ya sabía que ahí no tenía escapatoria.
-Ahora sí, ¿qué pasó? Parecía que habías visto un muerto.
-Nada.-mentí.-
-Pedro, a mi no.
-Uff... fuimos a comprar el helado, nos encontramos a Paula... yo estaba abrazado a Martina. Pensó cualquiera, porque encima iba a salir a cenar con ella, y le cancelé a último momento.
-Ah, vos sos estúpido; queres estar con Paula pero andas abrazado con una de tus ex, te pegaría.
-¿Qué culpa tengo yo? Ni sabía que iba a estar justo en el Grido.
-Pero no va en eso, vos queres estar con ella, no tenes porqué andar abrazando a otras, en esta estoy de su lado.
-Gracias, esperaba tu apoyo.
-¿Apoyo? A ver como arreglas esto ahora.
-No sé, encima... ni quiere ir al campamento.
-¿Por?
-Le pidió un tiempo al novio.
-De verdad sos estúpido, le pide un tiempo al novio, y vos se la devolves así.
-No sé que hacer.
-Y no, acá siempre recurrías a Mateo.
-Encima... tenías que verle la carita que puso cuando se estaba terminando de maquillar y escuchó que me tenía que ir.
-¿Por qué no te quedaste?
-Poco más que me amenazaste Camila, ¿que culpa tengo yo?
-Es verdad, pero ahora me dio lastima.
-¿No es que no la bancas?
-No tiene nada que ver, a mi también me molestaría. Vamos que estamos demorando mucho ya, si queres mete alguna excusa que tenes que ir.
-Va a quedar horrible.
-Dale estupido.
Volvimos con el helado y los platos, y Camila les dijo que yo me tenía que ir, porque me había surgido un inconveniente de último momento. Disculpándome, salude y me retiré hacia la casa de Paula, tenía que arreglar las cosas.
Toqué timbre en su casa, pero estaba seguro de que no me iba a abrir.
-¿Quien?-escuche su voz del otro lado del portero eléctrico.-
-Pau..
-Ándate, no te quiero ver.-me interrumpió.-
-Abrime, necesito que hablemos.
-Yo no quiero hablar con vos.
-Pau, dale, por favor.
-No quiero.
-Amor, ¿quién es?-escuche una voz de hombre a lo lejos.-
-Deja Paula, mejor me voy. Te sirvió perfectamente está excusa para volver con tu ex por lo visto, que seas feliz.
-Chau Pedro.
No sabía a dónde ir, no tenía ganas de ir para casa, no iba a volver a la casa de mi hermana, ¿visitar a Mateo? Era imposible; ¿a buscar a mi sobrina? Ya era tarde también. Terminé yendo a la costanera, no había cosa que me relajara más que estar ahí, mirando el agua y escuchando música. 
No entendía cuando se había desmoronado todo, en qué momento me había empezado a gustar una compañera de trabajo, que tenía novio.
Todos esos pensamientos terminaron en Mateo, siempre derivaba todo en él; me iba a costar asumir su ausencia.
Ya con un poco de frío, me fui a mi casa, pero antes pase por un veinticuatro horas a comprarme un helado y chocolate, a veces estaba bueno bajonear así; con la panza llena, corazón contento, bah, no tan contento, me fui a dormir, mañana sería un nuevo día, con una nueva reunión, otra vez tenía que ver a Paula; si es que iba. Aunque sinceramente, no tenía ni ganas de verla, no era rencoroso, pero si me había molestado mucho lo que había hecho. Me tiraba culpas a mí, y terminaba volviendo con su novio. Ya no la entendía.

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miércoles, 22 de febrero de 2017

Capítulo 39

-Pau..-dije cuando corte.-
-Anda.-me interrumpió.-
-Déjame explicarte.
-Tranquilo, anda, yo me voy a dormir.
-Es temprano para dormir.
-¿Te importa?
-Dale, no te enojes.
-No me estoy enojando, la verdad me pone muy feliz que me cancelen a último momento.-y vi su mirada triste, desilusionada.-
-Pau.-intenté acercarme y se corrio.-No me quiero ir y que te quedes mal.
-No estoy mal, anda, Camila te necesita.
-Te juro que lo que menos quiero es irme.
-No jures.
-Pau.
-Basta Pedro, tu hermana te necesita.
-Perdóname.
No me respondió y fue directamente a abrirme la puerta del departamento, sin decir nada salí, al llegar abajo, la quise saludar pero se corrió.
-Chau Pedro.
No entendía por qué siempre tenía que pasar algo, no podíamos estar bien del todo nunca.
Fui todo el camino pensativo, no quería perderla, pero ni novios éramos y ya peleábamos todos los días.
Toqué timbre y me abrió Camila.
-Hola.
-Epa, que humor hermano. Tengo visitas que seguro te van a alegrar.
Fuimos al comedor de su casa y me encontré con mis tíos, prima y una amiga de esta última que vivía con mis tíos prácticamente desde antes que se fueran a vivir a Estados Unidos, ya era una más de la familia.
-Ey, ¿como están?-pregunté abrazándolos uno por uno.-
-Pedrito, todo bien. ¿Vos?-preguntó mi tío.-
-Todo bien. ¿Ustedes dos? Me imagino que no tienen novio.-les dije a mi prima Candelaria y su amiga Martina.-
-¿Celos primo?-preguntó Cande.-
-Mmm..
-Perdón que interrumpa la charla, Pedro, anda a comprar helado.-casi que me obligó mi hermana.-
-No te molestes.-dijo mi tía.-
-¿Alguien me acompaña?
-Martina va contigo.-dijo mi prima.-
-Vamos.-atinó a decir Martina.-
Le robé las llaves a mi hermana y fui con Marti hasta el Grido.
-¿Y? ¿Algún novio?-le pregunté.-
-No Pepe.
-Así me gusta.-la abracé por los hombros.-
-¿Vos?
-Solito.-mentí, o tal vez no.-
-Que raro.
-Me separé hace un tiempo.
Cuando cruzamos por uno de los banquitos de la heladería me encontré a Paula con una chica, supuse que era amiga, yo no podía tener más suerte, me había visto.
-Hola, de nuevo.-la saludé.-
-Hola.-fue lo único que dijo y después se dirigió a la chica que la acompañaba.-¿Vamos Yani?
-Pau, para necesito hablar contigo.-intenté frenarla.-
-Pedro, no tenemos nada que hablar.-y se fue.-
-¿Tu ex?
-¿Eh?-dije después de mandarle un mensaje a Paula, seguro había pensado cualquiera.-
-Digo, si es tu ex.
-Ah, no. Una amiga.
-Que le parece que no le gustó nada que estuviéramos abrazados.
-Es raro... Después tendré más tiempo para contarles y vas a entender. ¿Que gustos?
-Mmm.... dulce de leche granizado, o menta.
-Genial.
Hice el pedido, pagué y volvimos a la casa.
-¿Estaba muy lleno?
-No, pero nos encontramos con una amiga de Pedro.-dijo Martina.-
-¿Amiga?-preguntó Camila.-
-Si, historia larga.
-Bueno. La cena ya está así que, vamos sentándonos.
Nos sentamos a la mesa, a comer, no podía creer que mis tíos estuvieran de nuevo en Argentina, los había extrañado, eran como mis segundos padres.
En el medio de la cena me llegó la respuesta de Paula.
"Ahora entiendo, claro, Camila; meter a tu hermana.. No puedo creerlo de vos. Que seas feliz Pedro."

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Capítulo 38

-Creo que nos quedamos dormidos.-le dije cuando nos despertamos.-
-Creo que si.-reímos.-
-Igual, nada más lindo que dormir una siesta contigo.
-Deja el chamullo.-dijo riéndose.-
-Bueno, dejo el chamullo, te invito a cenar.
-Mmm... no quiero invadir ni salir envenenada.
-Epa, que feo, encima que te invito a cenar.
-No tenes pinta de cocinar.
-Igualmente, no iba a cocinar, era salir a comer.
-Tengo que cambiarme, no puedo ir así.
-¿Por que? Si estás hermosa, lo que si, ponete algo de ropa.
-Estupido.-me pegó.-La ropa que tengo es re crota.
-Dale, estás bien así, ¿después venis?
-No. Cena y después a casa, no me voy a quedar.
-¿Por que?
-Vamos despacio Pepe.
-Pero...
-No vamos a discutir de nuevo por lo mismo, vamos despacio ¿si?
-Bueno, está bien, pero por lo menos anda al campamento.
-Ah, ¿es una cosa u otra?
-Y....
-Es que no sé, después veo y te digo.
-¿Queres darte un baño?-le pregunté.-
-Mmm... tendría que, pero tengo solo la ropa interior esa.
-Ponete la misma.
-No seas asqueroso.
-Bueno, no te pongas nada.-me reí.-
-¿Ves por qué tengo que ir a casa?
-Pero no quiero que te vayas.-la abracé.-
-Vengo en seguida.
-Y si me baño yo, ¿y te acompaño a tu casa?
-No me voy a perder.
-Ya lo sé pero quiero estar contigo todo el día.
-Bueno, anda a bañarte dale.-me dijo.-
-¿No queres ayudarme?
-No, dale anda que tengo hambre.
Me bañe lo más rápido que pude, y cuando salí Pau ya estaba lista para ir a su casa.
-Agarro mis documentos y vamos.-le dije.-
Tal como le dije, agarré los documentos y bajamos, fue ahí cuando caí que Pau estaba con su auto.
-¿Te sigo con mi auto?-le pregunté con la esperanza de que me dijera de ir con ella.-
-Dale.
Vivía dentro de todo cerca así que no demoramos tanto en llegar a su departamento por suerte.
-Me baño y vengo, si queres prendé la tele, no sé.
-Tranqui que espero, no te demores.
-Haré el intento.-me besó.-
Se fue a bañar, mientras que yo la esperaba sentado en su sillón y pensaba un poco, definitivamente Paula tenía razón, estaba demasiado pensativo, pero... ¿yo era así? 
Media hora después, Pau se apareció en el living con una toalla en la cabeza y maquillajes en la mano.
-Me pinto, me peino y listo. ¿Estoy bien así?
-Si Pau, vamos a comer, tampoco es que vamos a un castillo.
Estaba muy concentrado en mirar como se maquillaba cuando mi celular comenzó a sonar.. era Camila.
-Hola.-atendí, si, habíamos limado asperezas por así decirlo.-
-Pepe, necesito que vengas a casa.-dijo rápidamente.-
-No puedo Cami, ¿qué pasó?
-Necesito que vengas, tengo que contarte algo.
-¿No puede ser después?
-No, necesito que vengas ahora.-miré a Paula, y me la encontré mirándome atenta.-
-En serio, no puedo ir ahora.
-¿Que es más importante que tu hermana?
-Camila no empieces, decime por acá dale.
-Necesito que vengas Pedro, y ya organicé para cenar, dale. No me falles.
-¿Que tan importante es para que necesites que vaya? 
-Muy.
-Bueno, pero no puedo.
-Pedro dale, ¿que te cuesta venir? Es importante y muy urgente en serio. Si vos venis, juro no hacer pasar más momentos malos a Paula.
-Pff... es que si voy ni vas a necesitar cumplir eso, porque chau todo.
-Ahh... entiendo, estás con ella. Pero no importa, Tenes que venir.
-Fua, me terminas ganando por cansancio.
-¿Venis entonces?
-Si, más te vale que sea urgente e importante como dijiste porque estoy cancelando una cena.-dije y Paula me miró automáticamente como queriendo matarme, si, la que se me venía.-

Bueno, espero les guste, gracias por leer.
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martes, 21 de febrero de 2017

Capítulo 37

-¿Vamos a pelear siempre que estemos juntos?-pregunté.-
-Sos vos el que se enoja, no sé que decís.
-Y vos la que está a la defensiva siempre.
-Nada que ver Pedro.
-Dale, ¿vas a decir que no?
-Si, voy a decir que no.
-¿Ves? Ya estamos peleando de nuevo. ¿Nunca vamos a poder estar bien sin peleas?
-No sé.
-¿Nunca vamos a poder estar mimosos sin tener un problema? Siempre algo pasa, y sinceramente yo ya me cansé.
-No es mi culpa.
-¿Que importa de quién sea la culpa? Si estamos los dos siempre a la defensiva ¿de que sirve? Si no es mi hermana, es Diego. Siempre un tercero.
-Pedro, vos sos el tercero acá.
-¿Soy el tercero? Bien, ya sabes dónde está la puerta.
-Pedro.
-Pedro ¿qué?
-No te enojes.
-¿Vos me estás hablando en serio?
-Si.
-Primero me tiras en la cara eso y ahora me decís que no me enoje. Bien.
-Hablé sin pensar.
-Con un "hable sin pensar" no arreglas nada.
-Dale afloja.-me abrazó.-
-No.
-¿Me perdonas?-dijo rozando nuestros labios.-
-No sé, vas a tener que hacer mérito.
-¿Y cómo podría empezar?-dijo al ver que estaba aflojando.-
-Mmm... tendría que pensarlo.
-¿Y demoras mucho? Digo, en pensar.
-Ah, ¿estamos en viva?
-Estoy viva.
-Te haces la chistosa y la tenes que remar.
-Ay sorry él, que sigue ofendido.
-Tarada.-me reí.-
Se acercó y me dio un beso el cual seguí, odiaba que me pudiera tanto, me había tratado de ser el tercero, todo, y aún así caía en sus redes de nuevo.
-¿Qué pasa que estás tan con cara de pensativo?-preguntó cuando nos separamos.-
-Que odio que me puedas tanto.
-¿Sabes que me pasa lo mismo? Me convences de lo que sea fácilmente.
-No exageres.-reímos.-
-Hablo en serio, bobito.
-¿Qué onda con Diego?
-No sé, le pedí un tiempo.
-Ósea que técnicamente estás sola.
-Algo así.
-Y si yo ahora te empiezo a besar, y pasa a algo mayor ¿no estarías engañando a nadie?-pregunté con algo de vergüenza.-
-Ponele.-se reía.-
-¿De que te reis?
-De vos, de tu vergüenza.
-Ey.
-¿Qué?
-¿Qué es eso de reírse de mi?-le empecé a hacer cosquillas.-
-Cosquillas no.
-¿Besos si?-dije mientras la besaba, y ella sin separase asintio.-
Así empezó todo, ese beso desembocó en nosotros dos
en mi cama, demostrándonos cuanto nos queríamos, aunque aún no nos hubiéramos dicho, ese famoso "te quiero", disfrutábamos de estar juntos, o por lo menos yo disfrutaba. Nunca nadie me había hecho experimentar tanto sentimiento junto, nunca nadie me había hecho sentir lo que Paula si.
Me sentía querido, me sentía pleno cada vez que estaba con ella.
-Definitivamente estás muy pensativo.-dijo ella recostada en mi pecho.-¿Qué pensabas?
-Que nunca me sentí tan bien con alguien, de verdad. Me haces sentir único.
-Vos me haces sentir única a mi, cada vez que estamos juntos.
-Vos sos única. Gracias por todo, de verdad.-me miró sin entender.-Solo eso, gracias.
Nos quedamos en silencio hasta que ella nuevamente lo cortó..
-Pedro..
-¿Si?
-Quiero decirte algo.-buscó mi mirada, y cuando la tuvo, al ver mi cara de atención prosiguió.-Te quiero.
-Yo también te quiero Pau, y mucho, más de lo que puedas imaginar.-la besé.-

Perdón que ayer no subí, era el cumple de mi hermana y lo me dio el tiempo.
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domingo, 19 de febrero de 2017

Capítulo 36

-Al fin terminamos.-dijo Paula después de unas dos horas de reunión.-
-Esto nos pasa por no habernos juntado antes.
-Es verdad.
-Bueno chicos, yo me tengo que ir.-dije y Paula me miró raro.-
-Dale, yo también me tengo que ir.-dijo Mica.-
-Salgamos todos juntos entonces.-propuse.-
Después de dejar todo ordenado, nos fuimos todos cada uno por su lado a buscar el auto.
Cuando llegué a este le mandé un mensaje a Paula: "Venite en tu auto."
Siguiendo lo que le había dicho, fue prácticamente atrás de mi hacia mi casa, al llegar, estacionamos y subimos a mi departamento.
-Hola de nuevo.-dije mientras la abrazaba y me daba un beso.-
-Hola.-dijo totalmente boba.-
-¿Ahora si me vas a decir que te pasa y por qué no queres ir al campamento?-dije al separarme.-
-Es que.... le pedí un tiempo a Diego.-y me sorprendió.-
-¿Estás mal por eso?-me daba miedo su respuesta.-
-No, o si. No sé.
-Veo que estás muy segura de tu respuesta.-dije entre risas y la vi a ella sonreír-Por lo menos te saque una sonrisa, eso es bueno, creo.
-Si, siempre lo haces.-me dijo sincera.-Es que, no sé cómo explicarte, lo extraño pero al que necesito hoy por hoy es a vos.
-Es bueno saber eso, que me necesitas, que lo extrañas a él no tanto.
-Bobo, te estoy hablando en serio. No sé que hacer.
-Mira, yo te diría que te quedes conmigo, pero... es algo que tenes que decidir vos. 
-Perdón, lo que menos quería era confundirme.-se la veía arrepentida.-
-En resumen, no queres ir al campamento para no verme a mí tampoco y así poder pensar un poco bien a quien queres, ¿no?
-Si y no.
-¿Cómo sería eso? No te entiendo Pau.-la charla ya había tomado un clima tenso.-
-No quiero ir porque no me siento con la energía como para animar a nenes chicos. No sé que me pasa la verdad. Pero si de hay algo que estoy segura es que me haces bien y no quiero dejar todo por acá.
-¿En resumen?
-No quiero ir al campamento porque siento que no voy a lograr estar a la altura de ustedes, y que estoy segura, quiero estar contigo y no con Diego, por más que lo extrañe. 
-Pau, si yo pude, vos podes.
-Es distinto.
-Dale, anda, ¿me vas a dejar solito? Mira que me pueden secuestrar.-dije dándole besos en el cuello.-
-No seas exagerado.-la escuché reír.-
-Yo no soy exagerado, dale Pau, te va a ayudar a distraerte. Acá seguro te quedas sola, maquinando.
-Pero...
-No acepto peros, ¿me prometes que vas a ir? 
-No sé.
-Entonces, si vos no vas, yo no voy.
-Pepe, dale no me hagas esto.
-Hacerte, ¿qué?
-Esto qué haces, me manipulas, me podes.
-Yo no te hago nada, vos te lo haces sola. Mira, si hay algo que aprendí, es que no te podes quedar encerrado y solo, deja que te quieran, deja que todo fluya. Si pasan las cosas son por algo.
-Gracias, pero no sé. ¿Puedo pensarlo?
-No, quiero que me digas y me prometas que vas a ir.
-No sé, no quiero hablar de eso ahora.
-¿De que queres hablar?
-De nada, quiero besos. ¿Es mucho pedir?
-Hagamos una tregua.
-A ver, decime.
-Vos vas al campamento y te doy todos los besos que quieras.
-No es justo que me manipules así Pedro.-me dijo haciéndose la enojada.-
-Ay ella se enoja.
-Dale tarado.
-Dame vos los besos.
-Ahora no quiero.
-Histérica.
-¿Perdón?
-¿Qué?-dije aguantándome la risa.-
-¿Que dijiste?
-Que sos una histérica.
-Ah no, eso no te lo voy a permitir. Ahora menos voy a ir.
-Dale, anda.
-No.
-Bueno, no vayas.-dije enojado.-

Espero que les guste, gracias por leer y por los comentarios siempre.
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sábado, 18 de febrero de 2017

Capítulo 35

Cuenta Paula:

La verdad que últimamente no la estaba pasando muy bien, extrañaba a Diego, necesitaba a Pedro.
Se acercaba otro campamento y mis ganas y energías no sabía dónde habían quedado.
Hoy teníamos reunión para preparar todo y sinceramente, no tenía ni ganas de ir al campamento.
"Acuérdense que tenemos reunión."-mandó Matías al grupo.-
-¿A qué hora?-pregunté.-
-En media hora Paulita.-me respondió Micaela y casi entro en crisis.-
-¿Como qué en media hora? Tiene que ser broma.-mandé un audio casi gritando.-
-No grites, qué hay gente que recién se está levantando.-mandó Pedro un audio con voz de dormido, lo que me dio mucha ternura.-
-Apuren.-dijo Micaela.-
Lo más rápido que pude me bañe, me puse ropa cómoda, comí algo, y salí volando hacia la agencia.
-Al fin llegas.-dijo Matías.-
-Exagerado, me hiciste asustar.-dije después de que me fijé la hora y vi que solo había llegado cinco minutos tarde.-Además, me decís a mí y Pedro ni llegó.
-Si llegó.-lo busqué con mi mirada.-Fue a buscar hojas.-me explicó al verme.-
Me senté en la silla que estaba al lado de Pedro, justo ahí me tenía que tocar. Después de unos minutos apareció Pedro.
-Fuiste a fabricar las hojas boludo.-se río Micaela.-
-No encontraba, vos te olvidas que dentro de todo soy nuevo acá.
-Hola.-dije.-
-¡Pau! No te había visto, perdóname.-me dijo sonriéndome mientras besaba sentidamente mi mejilla.-
-Que raro que se saludan tan alegremente ustedes.-dijo Mica.-
-Una vez que no estamos peleando.
-Por eso, viven peleando.
-Empecemos.-dijo Pedro queriendo salir del tema.-
-Dale.-dijo Matías-¿Qué podemos hacer?
-Yo necesito hablar con ustedes de este tema.-dije.-
-¿Que pasó Pau?-preguntó Mica.-
-No sé si voy a ir.
-¿Eh? ¿Por qué? ¿Estás bien? ¿Pasó algo?-dijo Pedro rápido.-
-¿Que tanta preocupación? Si hubiera pasado algo no estaría acá.-dijo Matías riéndose.-
-No pasó nada, necesito relajar, no tengo ánimos para ir al campamento.
-¿Por? ¿Te sentís bien?-me dijo Pedro y yo le hice una mirada cuasi asesina.-Perdón, es que,  es raro que vos siempre estás arriba y ahora allá abajo. Sabes que podes contar para lo que sea con nosotros.
-Si, lo sé, gracias. Bueno, ahora sí, empecemos.
Rato después, por no decir, hora después me sonó el celular, un mensaje, de Pedro, no entendía nada.
"¿Tenes ganas de ir a casa después?"-¿que le decía?-
Guardé el celular para enfocarme nuevamente en los proyectos, mientras sentía la mirada atenta de Pedro.
-La vas a ojear si la seguis mirando.-le dijo Matías a Pedro riéndose y yo me acomodé el pelo incomoda.-
-Es que me da intriga como llegó a producirse así y estar acá solo cinco minutos tarde.-la arregló.-
-Somos mujeres Pepe.-dijo Micaela.-
-Es verdad.
-¿Podemos tomarnos un recreo?-pregunté.-
-Dale, ¿quieren café?
-No, gracias.-dijimos al unísono con Pedro.-
-Yo si.-dijo Mica.-
-Ahora te traigo.
Quedamos Mica, Pepe y yo en el salón donde estábamos, los tres con los celulares.
-¿Y? ¿Venis o no? Deja de clavarme el visto.-me llegó otro mensaje de Pedro, al mismo tiempo que lo veía hacer puchero y yo largue la carcajada; era un tarado.-
-No sé Pepe.
-¿Por? ¿Tiene que ver con que no quieras ir al campamento? ¿No me queres más? ¿Ya te aburrí?
-¿Vos te sentís bien? ¿Lees las pavadas que pusiste?-le mande medió enojada.-
-Te re cortaste de golpe, que sé yo, capaz te arrepentías de esto. 
-No, Pepe, no me arrepiento. Pero deja de mirarme así porque vos te vas a arrepentir si ellos dos se dan cuenta.
-Son amigos Pau, además no aguanto, estás demasiado linda como para no mirarte.
-Toma Mica.-le dio el café.-Ah veo que están todos concentrados en sus celulares.-reímos los tres, y seguido a esto, le respondí a Pedro.-
-Gracias, pero por más que sean amigos, quiero esperar un poco. Ni terminé con Diego.
-¿Y cuando lo vas a hacer? No me gusta compartirte.
-Después hablamos.
-¿Venis a casa entonces?-sabía que no iba a cansarse hasta conseguir que fuera.-
-Si voy, ¿me abrazas?
-Ey, obvio que si. ¿Segura que estás bien?-un poco se me empañaron los ojos, pero lo pude controlar.-
-Si, después hablamos en tu casa.-mandé el último y propuse seguir.-

Espero que les guste. 10 comentarios y mañana o el lunes tienen otro.