miércoles, 8 de febrero de 2017

Capítulo 26

Cuenta Paula:

Último día de las vacaciones, pasamos en la playa todo el día, Cancún era un verdadero paraíso. Habíamos pasado hermoso, sin celulares ni nadie que nos molestará. Obviamente que las peleas estuvieron presentes pero nada grave de otro mundo, era todo como una luna de miel; aunque había un detalle que me tenía preocupada... Pedro. No había dejado de pensar en él en todas las dos semanas, todos los besos los comparaba con los de él, las caricias; definitivamente no estaba bien lo que me estaba pasando. Tenía la necesidad de él todo el tiempo, de saber cómo estaba, de sus abrazos, sus besos.
-Amorcito, ¿terminaste de armar las valijas?-preguntó Diego mientras me abrazaba.-
-¿Amorcito? ¿Más empalagoso no queres ser?
-No seas arisca.
-Es que te falta decirme caramelito nada más.
-Ey... ¿Estás bien?
-Si amor, pero digamos que me joden un poco esos apodos tan melosos.
-Me gusta verte enojada.
-Que divertido, ¿no?
-Si.-se rió.-
-Bueno, esto ya está. ¿Vamos?
-No tengo ganas de irme, pero vamos.
Embarcamos, el avión despegó y empezamos a hablar un rato.
-¿Disfrutaste?
-Si, gracias por pensar en mi, de verdad.
-No tenes nada que agradecer, te mereces todo esto y más. 
-Te amo.-lo besé y nuevamente se me vino Pedro a la cabeza, necesitaba verlo.-
Horas después llegamos a Argentina, había pasado hermoso pero necesitaba llegar a mi casa.
-¿Vos vas para casa?-pregunté.-
-Si amor.
-Busquemos el auto y vamos entonces.
Cuando llegamos a mi casa, dejamos las valijas y ni bien nos sentamos su celular sonó, al cortar se lo vio un poco ofuscado.
-¿Qué pasó gordo?
-El trabajo, hirieron a Marcos-el que estaba haciendo su suplencia.-y me necesitan.
-Bueno, son cosas que pasan amor, no te hagas problema.-habíamos quedado en ir a cenar juntos.-
-Me da bronca, no puede ser que ya ni bien llegue tenga que ir a trabajar.
-Sabes que puede pasar, demasiada gamba te hicieron dándote dos semanas de vacaciones.
-Ya sé, pero es molesto.
-Dale amor, anda. ¿Nos vemos mañana?
-Obviamente. Te amo.
-Yo también te amo, gracias por todo.
Nos despedimos y él se fue, era sereno, y estas cosas podían pasar.
Necesitaba ver a Pedro, ¿y si iba a la casa? Creo que demoré unos cinco segundos en decidir que hacer.
"Mañana necesito que nos juntemos, estoy por hacer una locura."
Le mande ese mensaje a Yanina, mi amiga, me cambie, me fui a lo de Pedro; cuando llegué toqué timbre y me atendió al toque.
-Pau, ¿qué haces aca?-no le respondí, y me abalancé sobre él para besarlo, me siguió el beso pero no demoró en separarse.-¿Qué haces? Veni pasa.
Entramos a su casa, nos sentamos en uno de los sillones, mientras tomábamos agua.
-¿Cuando llegaste?-me preguntó.-
-Hoy, hace un rato.
-¿Y qué haces aca?
-Necesitaba verte, tuve toda la semana la necesidad de verte, besarte, abrazarte. Te pensé toda la semana Pedro.-le dije sincera.-
-Me pasó lo mismo Pau, pero esto es imposible, vos tenes novio.
-No me importa, quiero estar contigo ahora. 
-¿Y Diego?
-Después veo que hago con él.
-Pau...
-Te extrañé.
-No quiero que salgamos lastimados.
-Te extrañé.-repetí.-
-Yo también te extrañé.
-Necesito saber que sentís vos.
-Sos una persona muy linda, pero tenes novio y no es justo para él.
-Pepe...
-Pau..
Me acerqué, y lo besé, necesitaba sentirlo, lo necesitaba a él.
Los besos fueron subiendo de tono y fue él quien tomó la inciativa de llevarme al cuarto, de a poco nos fuimos deshaciendo de nuestras prendas y terminamos en su cama, queriéndonos a escondidas.

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martes, 7 de febrero de 2017

Capítulo 25

Llegamos al café donde habíamos acordado, nos sentamos, hicimos nuestros pedidos y empezamos a hablar.
-Bueno Pepe, mira, la verdad que la pasó re bien contigo y todo, pero tengo novio y nuestros encuentros me están confundiendo, así que prefiero tomar un poco de distancia, por lo menos unos días. Ahora el finde me voy de vacaciones y necesito que nos distanciemos un poco, porque no le hace bien a ninguno de los dos.
-La verdad que venía con el mismo pensamiento en mente, hasta que te vi. No puedo evitar pensarte todo el tiempo, y cuando te veo, me dan ganas de comerte la boca.-me acerqué, la besé y cuando caí en lo que estaba haciendo me separe.-Perdóname, no sé que me pasó, me parece lo mejor que tomemos la distancia si.
-Nos van a hacer bien estos días para pensar en frío y ver cómo son las cosas en realidad.
-Lo sé. ¿A donde te vas?
-Cancún.
-Que lindo, que disfrutes. ¿Vas con amigas?
-Con mi novio.
-Ah, entiendo. Bueno, disfruten mucho.
-Gracias Pepe.
-Pau, me voy yendo.-dije nervioso.-Tengo que cuidar a mi sobrina.
-Salimos juntos, yo también me voy.
Nos fuimos y cada uno agarró para su lado. Antes de llegar a casa, pase por el supermercado a comprar cosas que sabía que a Romina-mi sobrina.-le gustaban, ya que se quedaba a dormir.
Minutos antes de las ocho, el timbre de casa sonó y abrí por el portero eléctrico.
-Tíooo.-me abrazó mientras le hacía upa.-
-¿Todo bien?-preguntó mi hermano mientras entraba a casa.-
-Todo tranqui, ¿vos?
-También, ¿agua?
-No, gracias, vine a dejar a la princesa y ya me voy. Acá tenes todas sus cosas.-dándome la mochila.-Mañana nos juntamos a comer en la casa de papá y mamá.
-Genial, nosotros vamos a pasar noche de sobrina y tío, nos vamos a divertir mucho. ¿Verdad?
-Siiiii.-dijo y besé su cachete.-
-Bueno, yo me voy. Chau hija, pórtate bien con el tío.-la saludó.-Chau Pepe, gracias por la gamba.-me saludó a mi y se fue.-
Merendamos, entre risas. No había nada que me gustara más que pasar con mi sobrina, me llenaba de felicidad. 
Ver a Romi me recordaba cuando yo era chico, cuando nada me dolía, podía pasar mil cosas que yo no era consciente, nada me preocupaba.
Momentos como estos me daban ganas de volver a la niñez, era tan lindo ver como lo único que hacía era reírse y divertirse hasta con lo más chiquito.
-Romi, ¿queres ir al shopping y después al mc?
-Siii, ¿podemos ir a los juegos?
-Si, vamos a ponernos un saquito.-la tome de la mano y fui con ella hasta el cuarto a buscar el sacó.-
-Tío.
-¿Qué pasa mi amor?
-¿Por qué no tengo mamá?-por suerte habíamos llegado.-
-Romi, llegamos, después hablamos de eso.-mentí.-
Nos bajamos del auto y fuimos hasta la parte de los juegos qué hay en el Alcorta. Ella estaba feliz en su mundo, corriendo para todos lados, yendo de un juego a otro. Y yo era feliz viéndola así.
-Tengo hambre.-me dijo media hora después.-
-¿Vamos al mc?
-Siii, quiero cajita feliz.
-Vení, dame la mano.
Ella hizo lo que le ordené y nos dirigimos al mc que había en el shopping.
-Una cajita feliz, y una big mac, combo agrandado, por favor.
-¿Con que juguete?
Romi eligió el juguete que prefería, yo pagué y cuando tuvimos nuestro pedido, nos fuimos a sentar a una de las mesas cercanas al pelotero.
-¿Está rico?-le pregunté.-
-Si. ¿Puedo ir al pelotero después?
-Si, obvio.
Terminó de comer y  se fue al pelotero, mientras yo terminaba mi comida; mientras estaba controlando a Romi, me pareció haber visto a Paula con un nene de unos dos años aproximadamente. 
¿Era ella? ¿Quién era el nene?


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lunes, 6 de febrero de 2017

Capítulo 24

Cuenta Paula:

No entiendo que es lo que me está pasando, amo a Diego, pero.... Pedro me puede completamente, no me puedo estar confundiendo, no ahora.
Ver a Pedro mal, besarme con él me había movilizado completamente, es horrible lo que me pasa, pero imposible evitarlo.
-Amor, llegaste.-me dijo Diego, y me besó.-
-Si, ¿como pasaste? 
-Mal, te extrañé mucho.-me abrazó.-
-Fueron dos días Diegui.
-¿Vos no me extrañaste?
-Mmm... Si.
-Lo dudaste.-me miró extrañado.-
-No bobo, nada que ver.-mentí.-
-Mmm...
-Dale bonito, créeme. No veía la hora de llegar y estar contigo.-lo besé.-
-Te amo.-dijo y se lo vio sincero.-
-Yo también te amo bonito.-lo besé.-Dejo los bolsos y vengo a tomar unos mates, ¿lo tenes listo?
-Me extraña esa pregunta.
Reí, y fui a dejar los bolsos. No podía lastimarlo de esa forma, él confiaba en mí, pensaba en mí y yo, engañándolo con un compañero de trabajo. Besar a Pedro no se comparaba en nada con Diego, había sentido más cosas con Pedro que con mi propio novio. Tenía que frenar esto ya. 
-Amor.-me llamó.-
-Acá estoy lindo.-me senté en sus piernas.-
-Tengo algo para proponerte.
-¿Casamiento?-me reí.
-No boba, tengo unos días libres en el laburo. ¿Te van unas vacaciones?
-¿A donde?
-Mmm... ¿Cancún?
-¿Me decís en serio?-amaba ese lugar y nunca había podido ir.-
-Si, mira.-sacó de su bolsillo los pasajes.-
-Ay, te amo tanto.-lo besé apasionadamente.-
-Nos vamos el finde así que avisa a la agencia.
-Igual no tengo nada este finde.-sonreí a más no poder.-
Me iba a ir a Cancún, Diego se acordaba de mi deseo. Con esto me volvía a repetir que no lo podía haber engañando con Pedro, no se merecía eso.
-¿En que pensas?
-En lo feliz que me haces, en que amo que te acuerdes de mis sueños y deseos, en lo que te amo a vos, todo tu conjunto.
Sellamos esa sorpresa demostrándonos cuanto nos amábamos, dormimos una siesta y él después se fue porque tenía que ir a comer con amigos, y a casa venía Yanina, mi mejor amiga, habíamos quedado de juntarnos para hablar y me ayudara a aclarar mis ideas.
Me di una ducha, cocine una torta y me senté a esperar a Yani, quien no demoró en llegar.
-Amigaa.
-Ey, ¿cómo estás? Aunque te veo perfecta, ¿cuál de los dos es el causante?-me dijo mientras nos sentábamos.-
-Bien, ¿vos? Estupida, él único qué hay.
-Bien, ¿Diego?
-El mismo, me sorprendió, y me voy el finde a Cancún.
-¿Que?
-Lo que escuchas.
-¿El rata compró los pasajes? Fíjate que no los haya robado.
-Que mala sos.-dije riéndome.-
-¿Y el otro?
-No hay otro.
-Tu compañero.
-¿Pedro?-la vi asentir.-Nada, nos besamos una que otra vez.
-¿Te parece bien eso? Tenes novio Paula.
-Ya sé, y te juro que me arrepiento pero cada vez que lo tengo cerca no puedo separarme.
-Ah, eso ya es grave Pau.
-Es que es un bombón, tendrías que verlo.
-¡Paula! ¡Tenes novio!
-Es que mira.-busque una foto y se la mostré.-
-Ah, no sos ninguna idiota. Más lindo que tu novio yegua.
-Tampoco supera a Diego.
-En fin, Paula, tenes que hablar y aprovechar esos días que te vas para distanciarte y pensar bien. Tenes novio, y no está bueno lo que lo haces.
-Yo soy consciente de eso, pero cuando estoy con él me olvido de todo, al punto que me llega a confundir.
-Pau, habla con él y usa estos días para pensar.
Mi amiga tenía razón, tenía que tomarme estos días para pensar y no hablar de nada con Pedro, estaba de novia y él lo único que hacía era confundirme y sobre todo confundirse él, íbamos a terminar saliendo lastimados los dos. Mejor cortar por lo sano.
-Tenes razón.-sentencié y agarre mi celular para escribirle.-
"Mañana necesito que nos juntemos a hablar, después decime hora y lugar. Un beso, Pau."
-Ya me mande mensaje para juntarnos, ahora solo queda decir la verdad.

Bueno, lo prometido es deuda.
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Capítulo 23

-Al fin llegaste nene.-dijo Camila al verme llegar.-
-Callate que nos demoramos, encima por mi culpa.
-Y si, a ver si adivino, el bolso.-reí porque me conocía demasiado.-Y por tu risa veo que acerté.
-Te juro que odio armarlo.-ya estábamos camino al cementerio.-
-Igual, veo que te hizo bien el campamento, te veo con otra cara.
-Algo así.
-¿Pasó algo?
-No, nada, me despejé.-sonreí al acordarme de los besos con Paula, pero... ¿por qué sonreía?-
-Tu sonrisa de idiota no dice lo mismo. Dale contame.
-Es que en serio, no pasó nada.
-Te conozco como si fueras yo, sé que me estás mintiendo.
-Ufff... ¿Viste Paula?
-Si. ¿Qué pasó? 
-Hubo algún que otro beso... pero, está mal, tiene novio y no tendría que haber pasado.
-¿Cómo que tiene novio?
-Si, pero te juro que ninguno de los dos podía parar cada vez que estábamos cerca. 
-Ay Pepito, hasta las manos estás.
-No sé, para mí que lo de Valentina, y lo de Mateo me tienen confundido, en ella encontré como el consuelo. No creo que me pase nada.
-La estás usando. ¡No se hace eso Pedro! ¡Tiene novio!
-No, ósea, cuando estoy con ella, me olvido de todo lo malo. Soy consciente de que está mal lo que hacemos, pero me puede, no sé.
-Pepe, anda despacio, no quiero que salgas vos lastimado con todo esto después.
-Intento, creo que lo mejor va a ser tomar un poco de distancia hasta aclarar mis ideas.
-Puede ser. Bueno, llegamos.
Bajamos y fuimos hasta donde estaba el espacio de Mateo, ya en el camino me empecé a movilizar y alguna que otra lagrima cayeron por mis mejillas, una vez más caía en lo que había pasado, y me daban ganas de estar en su lugar, y ser yo, él no se lo merecía.
-Te juro que te necesito tanto Mato, me hubiera gustado estar en tu lugar, daría la vida por tenerte acá, darte un abrazo, que me aconsejes, volver a los partidos de fútbol, falta el defensa del grupo.-dije ya entre lágrimas, mientras mi hermana acariciaba mi espalda, era con la única que no me daba vergüenza llorar.-
-Pepe, ¿queres que te deje un rato solo?
-Por favor.-la miré.-
-Te espero en el auto.
-Gracias.-besó mi cabeza y se fue.-
-No entiendo por qué a vos, si eras tan bueno, siempre que alguien necesitaba algo estabas ahí sin renegar, ayudándolo aunque después te faltará a vos.
Eras de las personas que siempre estaba con una sonrisa, de esos amigos que no le importaba nada y dejaba todo por el otro. Cuando me operé y te quedaste ahí, siempre al firme. La vida es tan injusta y se lleva a las personas que no debería, tanto hijo de puta haciendo pura maldad y la gente como vos que vivía para los demás, se los lleva como una ráfaga.
No te importaba si te llevabas bien o mal,  si veías a alguien bajón estabas ahí, haciendo tus chistes boludos para poder sacarle una sonrisa. Extraño tus consejos, bah, tus palabras en general, esas que me dejaban mudo, que me hacían decidirme sin dar tantas vueltas.
Me haces falta, tanta, necesito abrazarte fuerte, jugar a la play, compartir todo lo que compartimos siempre. Necesito despertarme y que todo haya sido una pesadilla, y que no te haya pasado nunca nada. Te amo hermano.
Sequé mis lágrimas, me levanté, y fui hasta el auto.
-¿Vamos?
-Vamos.-esto fue lo único que dije en todo el viaje.-Gracias por acompañarme y por traerme, en estos días armamos una cena y te cuento en que quedé con el tema Paula.
-Dale hermano, descansa que asustas ya de la cara que tenes.
-Siempre tan amorosa vos.-le pegué.-
-¿Cuando va a ser el día que me veas y no me pegues?
-Mmmm-pensé.-Nunca.
-Te odio.
-Yo también.-le volví a pegar.-
Después de despedirme de mi hermana subí a mi departamento, donde seguí pensando un rato más.
Y pensándolo en frío, si, debía tomar distancia de Paula, pero, ¿cómo?

We no es tan alegre justo para hoy pero bueno.
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domingo, 5 de febrero de 2017

Capítulo 22

"¿Me acompañas al cementerio?"-le escribí a mi hermana.-
-Dale, ¿a qué hora llegas?-respondió mi hermana a los pocos minutos.-
-Pepe, apúrate.-me dijo Paula, nos estábamos por ir y yo no tenía nada armado.-
-Si si, ya voy. Respondo el mensaje y armo todo.-dije y le respondí a mi hermana.-No sé Cami, pero cuando esté llegando te aviso.
-Dale Pedro.-me dijo Matías.-
-Dejen de apurarme.
-Entonces metele porque tenemos que irnos, vamos a llegar más tarde por tu culpa querido.-me dijo Mica.-
-Ni que tuvieran algo que hacer.-dije riéndome.-
-Dale Pepe. Apúrate.-dijo Pau riéndose conmigo.-Te ayudo.-se sentó al lado mío.-
-Mica, vamos con los chicos.-le dijo Matías.-
-Dale.
Agarraron sus bolsos y se fueron para el lado donde estaban los chicos con sus respectivos bolsos y sobres de dormir, yo quede solo con Paula, que me estaba ayudando con mis cosas.
-Odio armar bolsos.
-Lo noté, en el campameto pasado hiciste lo mismo, pero tenes que hacerlos.
-O me consigo alguien que me lo arme.-la mire fijo, y me acerqué.-
-Pepe.-me dijo casi suplicando pero no se alejó.-
-¿No queres?-la miré a los ojos.-
-No me la hagas difícil.
-Si no queres aléjate, yo no me voy a alejar.-dije acercándome más.-
-No puedo.-me dijo.-
-No me culpes a mí entonces después.-termine con la distancia y la bese.-
El beso de a poco fue subiendo de tono y la recosté en la cama, el bolso seguía a medio armar, pero no me importaba.
-Chicos...-dijo Micaela, pero nosotros seguíamos en nuestro mundo.-Chicos.-repitió y ahí caímos en cuenta de lo que estábamos haciendo y nos separamos.-¿No iban a armar el bolso?
-Si, ya vamos.-dije con la voz ronca.-
-Bueno, no se entretengan más, en diez minutos los quiero allá con nosotros.-y se fue.-
-Sos muy linda toda roja.-acaricie su cachete.-
-Esto está mal Pepe, ¿que hablamos el otro día?
-Ya sé que hablamos el otro día, pero no puedo evitarlo, y te advertí que te alejaras si no querías.
-Soy consciente de eso, pero te me acercas y no puedo separarme, no sé que me pasa; de verdad no quiero lastimarte a vos, ni a Diego.
-Si pudiera lo evitaría, pero tengo la necesidad de besarte cada vez que te tengo cerca.-me sincere.-
-Sigamos con el bolso, porque Micaela nos va a matar.-dijo y me dio un pico, a lo que me quede sorprendido pero no dije mucho.-
-Al fin, chicos.-dijo Micaela al vernos llegar.-
-¿Que hacen tan abrazados ustedes?-preguntó Matías, y ni nosotros sabíamos la respuesta.-
-Somos amigos, ¿no podemos estar abrazados?-dijo Pau, y cuando ellos no vieron me hizo una guiñada.-
-Si, amigos..
-En serio.
-Está bien que Diego me caiga mal, pero yo que vos lo voy dejando, Pedro no podes compartir a esta mujer con Diego.
-¿Compartir de qué?
-No te hagas el bobo.
-No me hago nada, somos amigos, ella tiene novio y yo estoy recién separado. No flasheen.-la quise dejar de abrazar pero no me dejó y la mire raro.-
-Después hablamos.-dijo Pau en mi oído disimuladamente.-
Subimos todos al micro y nos sentamos, la mayoría de los chicos estaban cansados así que aprovecharon para dormir, mientras que otros iban hablando entre ellos.
-Pepe.-me llamó Pau, y me acerqué a su asiento.-
-Pau, ¿qué pasó?
-Después necesito que hablemos, ¿si?
-¿Sobre?
-Lo que me pasa.
-¿Con que?
-Con Diego, y contigo. Pero otro día, arreglamos y hablamos ¿si? No te digo hoy porque primero quiero aclarar mi cabeza.
-Si, igual hoy no podía. Quede en juntarme con Cami.-vio que su cara cambió.-Mi hermana, voy a ir al cementerio, necesito visitar a Mateo.-otra vez cambió su cara.-
-¿Como estás con eso? ¿Mejor?
-Que se yo, como se puede. Te juro que lo extraño tanto, y lo necesito, pero bueno.

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Perdonen mi ausencia, el viernes no habían llegado a 8 y ayer tuve un asado.

jueves, 2 de febrero de 2017

Capítulo 21

-¿Me podes soltar?
-¿Te podes quedar?-dije arrepentido.-Si es necesario no te hablo más.
-Ahora no quieras arreglar la cagada que te mandaste.
-No estoy tratando de arreglar nada, estoy hablándote en serio.
-¿Para qué queres que me quede? ¿Para que me digas que estás harto?
-Por lo menos yo te hablo bien.
-¿Ves que no se puede hablar bien contigo?
-Basta, me parece que tenemos que bajar dos cambios.
-Es verdad.-dijo casi en voz baja.-
-¿Te quedas?-la mire.-
-No sé, no estoy pasando bien.
-Dale, quédate.-le supliqué.-Veni vamos a dejar las cosas.-le dije, y sin decir nada fue conmigo hasta la cabaña.-
-Necesito que hablemos.-me dijo después de haber dejado todo sobre su cama.-
-¿Qué pasa?
-Veni, sentate.-palmeó la cama de ella.-
Me senté y me quedé mirándola a los ojos fijamente.
-Sinceramente, te quería pedir perdón, porque sé que no estuve bien, tenias razón; yo indirectamente saqué el tema, vos no tuviste la culpa.-dijo más calmada.-
-Te perdono, pero, no puedo dejar de pensarte, no puedo dejar de pensar en ese beso, en esa noche. Me moviste toda la estantería.-me acerqué a ella.-
-Pepe...
-Si, sé que está mal, sé que tenes novio; pero no puedo.  Tal vez sea que me separé, lo de Mateo, todo junto y estoy movilizado.
-Es lo que te pasa, y sinceramente prefiero que tomes distancia, a que siga pasando esto. No quiero lastimar a Diego, estoy enamorada de él y lo tuyo es un impulso nada más.
-No sé si es impulso o no, pero tengo muchas ganas de darte un beso.
-Pepe, de verdad. Te vas a complicar vos solo.
-¿Y si quiero hacerlo? Quiero comprobar si es impulso o no. -me acerqué más a ella.-
-Pedro, dale, en serio. No hagas que me enoje de nuevo.
No la deje hablar más que la besé, ella al principio se resistió pero después aflojó y siguió el beso a la perfección. El sonido de un celular cortó absolutamente todo y tuvo que levantarse para atender la llamada, yo me quedé acostado esperándola mientras se alejaba para hablar tranquila.
La vi entrar a la cabaña y sonreí, me gustaba mucho. Me senté y se me tiró arriba sin decirme nada, me miró un poco insegura y finalmente dio el primer paso, me besó como si lo hiciera todos los días; empezó siendo un beso tranquilo, pero de a poco fue subiendo la intensidad, y metí las manos debajo de su remera acariciando su espalda.
Estábamos los dos sin la remera y estaba a punto de bajar el cierre de mi jean, pero escuché la voz de Matías, aunque algo difusa.
-¿Qué están haciendo?
-¿Eh?-escuche de lejos la voz de Paula.-
-¿Que hacen durmiendo, en la misma cama y a la hora que tendrían que estar armando juegos?- la voz se hizo más clara cuando desperté y abrí lentamente los ojos.-
-Mmm... creo que nos quedamos dormidos.-dije con la voz ronca.-
-Naaa... ¿en serio me decis? No lo había notado.-dijo Matías irónicamente.-Levántense.-y se fue.-
-¿Que pasó?-pregunté, no entendía mucho.-
-Me di vuelta cuando terminé de hablar por teléfono y estabas dormido, a mí no me preguntes en qué momento me dormí porque ni idea, palmamos mal.-río.-
-Ah, ¿tan en paz estábamos que nos dormimos abrazados? -nos miré a los dos y nuestras remeras estaban puestas.- ¿No pasó nada más que beso?
-Fue el beso y te dormiste Pepe; ¿que va a pasar? Igual, basta de terminar así siempre, no se nos puede hacer costumbre. Tengo novio y vos estás confundido por todo lo que te pasó.
-Si, perdón.
Ella se fue a lavar la cara, y yo quedé sentado en la cama pensativo. ¿Todo había sido sueño? ¿Matías no había interrumpido nada? ¿Por que había soñado que casi hacía el amor con Paula? ¿Que me estaba pasando?

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miércoles, 1 de febrero de 2017

Capítulo 20

-¿Qué decis Pedro?-dijo casi levantándose del enojo.-
-¿Me equivoco?
-Si, te equivocas. Por un beso, el cual fue un error te pensas que me gustas. Tengo novio, te lo recuerdo.
-No teimportó mucho cuando me besaste el otro día.
-Al final no eras tan comprensivo. ¿Te olvidas de que te separaste hace días?
-No, pero, no tiene nada que ver. Estoy solo, puedo hacer lo que quiera.
-Pero no conmigo, no con alguien que está de novia y feliz.
-No se te notaba muy feliz hoy a la mañana.
-No, porque vos y Matías se encargan de arruinarme el día cada vez que hablan. 
-Se ve que anoche no te dieron.-después de decirlo me arrepentí.-
-Sos un irrespetuoso, no te banco más.-se levantó y se fue, dejándome con la palabra en la boca.-
Me quedé ahí, varios minutos pensando en lo tarado que era, no tendría que haber permitido que pasara ese beso; ese beso que movió toda mi estantería.
El día pasó tranquilo, la verdad que eran todos unos copados y buena onda, predispuestos a divertirse haciendo lo que fuera.
-¿Pepe queres té?-me preguntó Micaela a la hora de la merienda.-
-No gracias.-no tenía mucha hambre.-
-¿Sabes que le pasó a Paula que no quiso venir?-me preguntó Matías.-
-No, ni idea.-no entendía que le pasaba, se hacía las ofendida, muy fuerte.-
-Después de que volvió de hablar contigo tiene un humor horrible.-me dijo Micaela.-
-Yo no tengo la culpa.-me escudé, ahora tenía la culpa de su humor, muy fuerte.-
-Bueno.-se limitó a decir.-
Seguimos merendando sin hablar mucho y cuando terminamos fui a buscar a Paula, no entendía que era lo que le pasaba, se estaba comportando como una nena de dos años; inmadura.
-Paula.-dije cuando la encontré.-
-¿Qué te pasa?-respondió con bronca.-
-Podrías hablarme mejor.
-Dale, no jodas. ¿Qué necesitas?
-Primero, que me hables bien porque no te hice nada.
-En serio Pedro, si venis a joder poder irte por donde viniste.
-Uh, ¿te vino?
-No, no me vino. Estoy cansada de que vengas a molestar nomas, ya te dije que me tenes harta.
-Y a mí tenes harto con que te tengo harta.
-Me importa poco.
-Vine a hablar bien. Quiero saber qué te pasa.
-No me pasa nada.
-Dale Paula, no das más de orgullosa. ¿Tanto te duele que el beso te haya movido todo?
-No me duele, porque no me movió nada. ¿Tanto te crees?
-¿Te recuerdo todo lo del boliche?
-Basta con eso.
-¿Y si no quiero?
-Te vas a calmar igual, porque no das más de pelotudo recordando eso.
-¿Por qué? Pasó, eso no lo podes negar.
-No lo niego, pero es pasado. 
-Pero te gustó.
-No, no me gustó.
-Para gustar, están los besos de mi novio.
-Se ve que tanto no te gustan, porque en la primera que tuviste viniste corriendo.
-No te da la cara. Sos cualquiera chabon.
-Si mira cómo me da la cara.-intenté besarla pero se separó dándome una cachetada y yéndose.-
Después de eso, me levanté y fui hacia ella rápidamente, cuando entré a la cabaña, estaba armando su bolso.
-¿Que haces?-pregunté.-
-Me voy, no te aguanto más.
-No podes irte. Estás trabajando.
-Me importa poco, el dueño es mi tío.
-Sos una irresponsable.
-Mira vos, me importa mucho tu opinión.
-Que pendeja que sos, no te banco.
-Si no me bancas entonces deja de perseguirme.-dijo mientras salía de la cabaña con el bolso, dejándome nuevamente con la palabra en la boca.-
Salí prácticamente corriendo, hasta que logré alcanzarla y la tomé del brazo.
-....

Perdón por la tardanza. Espero les guste.
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